¡Hola! 👋
¿Se puede retirar un SUB en un gato? 🐈 Repasamos basándonos en una publicación reciente (Broughton et al. JVIM 2026) qué casos tiene sentido y en cuáles no.
Introducción
La obstrucción ureteral es una causa frecuente de lesión renal aguda en el gato: representa entre el 17 y el 24 % de los casos con diagnóstico definitivo.
Alrededor de tres de cada cuatro uréteres obstruidos tienen un urolito, casi siempre con oxalato cálcico, lo que descarta en general la disolución.
El resto se debe sobre todo a estenosis y a pielonefritis o pionefrosis.
El tratamiento médico funciona en una minoría.
En una serie de 72 gatos solo se resolvió el 23 % de los riñones obstruidos por urolitos, en especial con cálculos distales de menos de 1–2 mm.
Por este motivo, el SUB (subcutaneous ureteral bypass) se ha convertido en la opción quirúrgica habitual en muchos centros: nueve de cada diez gatos reciben el alta.
El problema llega después, porque más de la mitad sufre complicaciones a largo plazo
Mineralización y obstrucción (21–29 %).
Urocultivos positivos (24–36 %).
Cistitis estéril (3,5–14 %).
Cuando el implante se infecta, el biofilm dificulta la erradicación y los ciclos largos de antibiótico fomentan resistencias sin garantizar la curación.
Por otro lado, alrededor del 80 % de los uréteres recuperan la permeabilidad tras colocar el SUB.
En esos gatos, el dispositivo podría actuar solo como red de seguridad frente a una futura obstrucción.
De ahí la pregunta del estudio: ¿es la explantación eficaz para manejar las complicaciones habituales del SUB, y qué opinan después los propietarios?
Cómo se hizo el estudio

Los autores revisaron la base de datos y las historias entre octubre de 2015 y agosto de 2023.
Incluyeron a los gatos con al menos un SUB retirado en una visita distinta a la de su colocación.
Registraron el motivo, el tratamiento médico previo, la cirugía y la evolución, y clasificaron los urocultivos positivos como bacteriuria subclínica, cistitis bacteriana o pielonefritis.
Los casos dudosos se resolvieron por consenso entre dos especialistas.
Además, contactaron por correo con 20 propietarios para preguntarles si volverían a optar por la explantación.
Sin grupo de comparación. Es una serie descriptiva. No hay gatos con complicaciones similares que conservaran el SUB o recibieran EDTA, por lo que no se puede concluir que explantar sea mejor que no hacerlo.
Datos y por qué se les retiró el SUB
12 hembras y 9 machos, castrados, con 6,2 ± 3,5 años al colocar el SUB.
La causa original fue la ureterolitiasis en 16 gatos, una lesión ureteral iatrogénica en 2, “material celular” en 1 y desconocida en 2.
El 86 % (18/21) llevaba el modelo SUB 1.0.
Quince gatos recibieron tratamiento médico intensivo antes de operarse, 12 de ellos con antibiótico prolongado.
Siete de esos 12 negativizaron el urocultivo bajo antibiótico y aun así acabaron explantados.
Los 20 aislados del último cultivo fueron E. coli (13), E. faecalis (4) y P. aeruginosa (3); 9 resistían a alguna fluoroquinolona y 6 a amoxicilina-clavulánico.
La permeabilidad se comprobó con contraste, antes o durante la cirugía, y 26 de 31 uréteres (84 %) estaban permeables.
Los 5 restantes estaban obstruidos, parcialmente obstruidos o sin determinar.
Diecisiete gatos perdieron todos sus implantes, 2 se sometieron además a ureteronefrectomía ipsilateral por pielonefritis, y otros 2 con SUB bilateral conservaron uno de ellos.
Resultados - Qué pasó después
El resumen divulgativo del artículo habla de que el 60 % de los gatos con infección “se curó”.
Esa cifra corresponde a 9/15 urocultivos negativos, uno de ellos obtenido bajo antibiótico.
Además, un tercio de estos gatos tenía una bacteriuria subclínica, sin infección clínica que curar.
De los 3 gatos con signos, uno conservaba un SUB de reemplazo que hubo que retirar después, y en otro los signos aparecieron más de 4 años más tarde y respondieron muy bien al antibiótico.
Las reobstrucciones ocurrieron a los 120, 613, 753 y 1367 días.
La primera corresponde al gato con obstrucción parcial ya presente al explantar, que acabó en ureteronefrectomía.
De los otros tres, uno se resolvió con un nuevo SUB, otro sufrió una obstrucción bilateral y fue eutanasiado, y el último recibió cuidados paliativos y murió.
Solo 2/4 tenían urolitiasis como causa original.
Murieron 7 gatos, a una mediana de 627 días.
En 4 la causa se consideró renal: 2 reobstrucciones, 1 progresión de ERC y 1 azotemia sin imagen suficiente para aclarar el origen.
Dos muertes no tuvieron relación renal y 1 fue de causa incierta.
Uno de los gatos vivió 6 años tras la retirada.
Encuestas:
Respondieron 9 de 20 propietarios, y 8 volverían a elegir la explantación.
Es un dato alentador para la conversación con el tutor, porque un SUB supone visitas, costes y preocupación durante años.
Incluso los tres gatos que acabaron reobstruyéndose más tarde pasaron entre 1,7 y 3,7 años sin SUB y, por tanto, sin lavados periódicos.
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Aplicación clínica- Qué hacer según la complicación
Los autores no proponen un algoritmo.
La siguiente tabla ordena las reflexiones de la discusión y las conclusiones (solo se midió la evolución de los gatos con urocultivo positivo).
En todos los casos, la condición que señalan los autores es la misma: permeabilidad ureteral confirmada y tutores preparados para una posible reobstrucción.
Si el gato tiene un riesgo especialmente alto, el protocolo con EDTA permite conservar un SUB permeable.
Conviene preguntar antes si el propietario aceptaría un nuevo SUB, porque de eso depende el valor del seguimiento ecográfico.
Limitaciones
Reconocidas por los autores
Diseño retrospectivo, sin manejo estandarizado, con cambios de protocolo, de clínicos y de criterio frente a la bacteriuria subclínica.
Datos sobre todo del SUB 1.0; faltan resultados con los sistemas actuales.
Imagen y urocultivos posoperatorios no sistemáticos, con posible infradetección de reobstrucciones e infecciones.
Posible sesgo de respuesta en el cuestionario, con menos de la mitad de respuestas.
El EDTA intensivo tuvo poca aceptación y no se evaluó como alternativa.
Añadidas en este resumen
> 600 días es la mediana de los gatos que murieron, sin análisis de supervivencia con datos censurados. No es una mediana de supervivencia de la serie.
Comparar 3,5 años desde la colocación con la supervivencia publicada tiene sesgo de tiempo: estos gatos ya habían sobrevivido una mediana de 1,8 años. Los autores solo lo mencionan de pasada, y no permite afirmar que explantar no perjudique.
No se aportan creatinina, SDMA ni estadio IRIS antes y después, ni complicaciones quirúrgicas, ni técnica de retirada, ni datos sobre cálculos residuales.
¡Gracias por formar parte de VETPIL! 😊
- Carlos Martínez Gil










