¡Hola! 👋
Comparto contigo este interesante caso de estenosis esofágica en un gato y repasamos de forma visual su tratamiento 🐈 Terminamos con un breve resumen sobre esta patología en perros y gatos 🤓
Anamnesis
Paciente felino, Común Europeo, macho castrado de 3 años.
Referido para valoración y tratamiento de estenosis esofágica asociada a reflujo post-quirúrgico (enterotomía por cuerpo extraño), cursando con regurgitaciones/vómitos postprandiales continuos y pérdida de peso.
Pruebas de imagen
Radiografía torácica de los compañeros que remitían el caso con estudio de contraste donde se aprecia la acumulación del mismo a nivel esofágico (craneal a la base cardíaca):
Evaluación radiográfica
Previo al acto anestésico realizamos unas radiografías de control para descartar la presencia de posibles focos neumónicos:
Endoscopia
En este vídeo puedes apreciar como el diámetro esofágico es normal hasta la llegada al aspecto craneal a la base cardíaca, donde se observa una marcada reducción de la luz:
No es posible atravesar el punto de estenosis pese a emplear un endoscopio de menor calibre. Observamos una “banda blanquecina” de forma dorsal (180º):
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Fluoroscopia
Asistido por fluoroscopia llevamos a cabo el procedimiento de dilatación esofágica.
En este primer vídeo puedes ver como se produce un llenado irregular del balón (caudal > craneal) asociado al paso por el punto de estenosis:
En este vídeo puedes observar de una forma muy clara la “muesca” generada al aumentar el llenado del balón sobre el punto de estenosis y cómo el llenado progresivo corrige el defecto:
Repetimos el proceso en varias ocasiones. Observa como al traccionar del balón cranealmente aún existe resistencia (desplazamiento del gato):
Llenado final del balón de dilatación en posición central del punto estenótico:
Resultado final endoscópico
A continuación puedes observar a nivel esofágico el resultado final macroscópico y la marcada diferencia con respecto a la esofagoscopia inicial:
Para terminar un breve resumen…
La estenosis esofágica en el gato secundaria a un procedimiento anestésico previo se debe sobre todo al reflujo gastroesofágico (RGE) silente durante la anestesia.
La pérdida de tono del esfínter esofágico inferior, favorecida por fármacos como opioides, acepromacina, atropina, propofol o anestésicos inhalatorios, junto con el decúbito y la manipulación abdominal (ej. ovariohisterectomía), expone la mucosa esofágica a ácido, pepsina y sales biliares.
El resultado es una esofagitis que puede cicatrizar con fibrosis circunferencial. Clínicamente suele manifestarse entre una y varias semanas después de la anestesia con regurgitación (inicialmente de sólidos), disfagia, odinofagia, sialorrea, hiporexia y pérdida de peso, con riesgo de neumonía por aspiración.
El diagnóstico se apoya en el esofagograma de contraste o la fluoroscopia y se confirma por esofagoscopia, que permite valorar el número, la localización y el diámetro de las estenosis.
En el diagnóstico diferencial conviene descartar la esofagitis inducida por comprimidos (doxiciclina, clindamicina), muy relevante en esta especie.
El tratamiento de elección es la dilatación endoscópica con balón, que habitualmente requiere varias sesiones. Se complementa con supresión ácida (ej. omeprazol), sucralfato y, en casos seleccionados, sonda de gastrostomía para el soporte nutricional.
El uso de corticoides sistémicos o intralesionales para reducir la recidiva sigue siendo controvertido.
El pronóstico es razonablemente favorable en la mayoría de los casos tratados precozmente.
La prevención pasa por ayunos preanestésicos adecuados (no excesivamente prolongados), el uso de omeprazol preanestésico y/o procinéticos, minimizar la duración anestésica y, si se detecta reflujo, lavar y aspirar el esófago antes de la recuperación.
Sobre la dilatación esofágica con balón…
En perros y gatos, las series retrospectivas sobre dilatación con balón describen una mediana de dos a tres procedimientos por paciente, con rangos de uno a más de ocho sesiones. En casos extremos se han necesitado entre 12 y 20.
Las dilataciones suelen repetirse cada 3-7 días, porque la estenosis tiende a reformarse en ese intervalo.
El número de sesiones depende de la gravedad y la longitud de la estenosis, el número de estenosis y la facilidad de la dilatación inicial.
Las tasas de éxito publicadas, definidas habitualmente como capacidad de tolerar alimento sólido o semisólido con disfagia mínima, rondan el 60-70% en las distintas series, con una mortalidad del 4-13%.
Algunos autores elevan el éxito hasta el 80% cuando se trata de una estenosis única.
En las estenosis múltiples, largas o muy fibrosas, el éxito disminuye y aumenta el riesgo de perforación.
La reestenosis tras varias dilataciones consecutivas sigue siendo la principal limitación.
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- Carlos Martínez Gil








